sábado, 27 de noviembre de 2010

TIA MATILDE


Y no era mas que una tilde;
menos,un punto de i,
arrugadita y humilde
diciendo a todo que si.
Memiraba con ternura
tras cristal y cristalino.
Yo fui su ultimo sobrino
que niño siempre perdura.
Perdura en mi frente impreso
el perfume de su beso.